?La reforma de Calderón no tiene futuro?

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Por Rubén Bautista 

Es una lástima, a Felipe Calderón le tocaron todas las crisis: energética, climática, económica, alimentaria, sanitaria y de inseguridad. Es un Presidente débil, acorralado, urgido de credibilidad y legitimidad, y desesperado por las circunstancias que, en parte, no ha sabido enfrentar.

En medio de ese desalentador panorama, y con el sino maldito del 10 (1810,1910 y ¿2010?), en que asoman barruntos de tormenta en el tema de la violencia, el presidente Felipe Calderón presenta una iniciativa que contiene varias reformas a la Constitución, que a nadie satisfacen, menos convencen.

Esto es parte del análisis que hace para Conciencia Pública el Maestro (a punto del doctorado) Carlos Eduardo Moyado, abogado constitucionalista, con una larga trayectoria académica en la UdeG y actualmente coordinador de Procesos de Delegación y Regulación en la Coordinación General Académica, y acredita 35 años como catedrático en Derecho Constitucional en la Máxima Casa de Estudios de Jalisco. 

Conciencia Pública. ¿Cuál es su visión sobre la iniciativa del Presidente?

Carlos Moyado. Yo tengo dos percepciones: es una medida extemporánea que debió presentarse en el primer trienio de este gobierno de un Presidente desesperado, acorralado, un Presidente que se presentó como un Presidente del empleo, un Presidente que llegó al gobierno con el margen más cerrado de la historia, un Presidente que se inicia con una medida bastante desafortunada para las implicaciones jurídicas y políticas que supone, la declaración de la guerra al crimen organizado, aunque ciertamente la Constitución le da al Presidente la facultad de declarar la guerra en nombre de los Estados Unidos Mexicanos, pero a otras naciones, y requiere una ley del Congreso para sustentar esa declaración de guerra, cosa que no sucedió? 

CP. ¿Usted considera que es ilegal la guerra contra el narco?

Carlos Moyado. Finalmente sí, señor.
 
CP. Volviendo al tema que nos ocupa?

Carlos Moyado. Bueno, la iniciativa como una medida mediática, como una medida de carácter político, en el afán de legitimar la cerrada victoria sobre López Obrador, y lo pongo en cursivas, este Presidente requería acciones espectaculares y de fondo, que finalmente fueron mal calculadas. Si contamos el número de muertos y vemos el panorama de lo que ocurrió ayer (miércoles) en Cuernavaca, los ejecutados en Monterrey, ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez, como Culiacán, medio Michoacán, virtualmente militarizados, el tema de los decapitados, de los ejecutados, la situación en el Sur, donde los matan y los tiran a los barrancos, todo esto nos invita a preguntarnos cuál ha sido el costo social, el costo político para que esta guerra pueda tener legitimación para el gobierno, que nos ha dejado ver lo que no vimos ni en el 68, que el Ejército y la Armada cumplieran funciones que por ley corresponden a las corporaciones policíacas.

A mí me preocupa que cada 100 años este país tiene una cita con la historia en un baño de sangre, en 1810 con Hidalgo y en 1910 con Madero; ¿Quién va a ser el que le ponga el cascabel al gato en el 2010?, en un país con 70 millones en la pobreza y 45 millones en la pobreza extrema, que tienen que sobrevivir con menos de dos dólares diarios, lo que ofrece el pasto seco para un estallido social. Y que conste que soy el último en desearlo, pero nunca se ha visto tanta pobreza. 

CP. ¿Entonces es difícil presentar estas iniciativas con este panorama?

Carlos Moyado. Aquí lo que demanda el país es la reforma del Estado, no la reforma del gobierno, no la reforma del sistema electoral, esas son parcialidades en la gran reforma del Estado. Ya lo han dicho destacados politólogos mexicanos como Muñoz Ledo y Jorge Castañeda. Esta es como una recuperación tardía y desesperada por lograr una legitimidad que a la mitad del sexenio no se tiene. De aquí para adelante es cuesta abajo, usted lo sabe, y más en vísperas de la sucesión presidencial del 2012. 

CP. ¿Cuáles son los puntos positivos y negativos de la iniciativa presidencial?

Carlos Moyado. Yo quisiera ubicarlos en tres grandes bloques: los que tengan que ver con el tema estrictamente electoral, el tema de las reelecciones en los diferentes niveles y periodos, en la lógica de que esto podrá estimular el buen desempeño de los buenos ayuntamientos, de los buenos gobernadores, de los buenos diputados, incluso de los buenos diputados federales. 

CP. ¿Esto es bueno, no?

Carlos Moyado. Es un arma de dos filos, primero porque México tiene algo que pesa sobre nuestra historia, igual viene de nuestros abuelos y bisabuelos, ese afán antireeleccionista, que heredamos de Antonio López de Santana, de Benito Juárez, Porfirio Díaz y finalmente Álvaro Obregón.

Ya varias voces se han apuntado en contra de la reelección inmediata o alterna, por todo el problema de financiamiento que pueda haber no solamente detrás de las campañas, sino fundamentalmente detrás de las gestiones. Una campaña implica el financiamiento público y el financiamiento privado, como lo establece la ley, y esto ha estado sujeto a restricciones y vigilancia incluso de la Auditoría Superior de la Federación, y se han encontrado gran cantidad de irregularidades, y no pasó absolutamente nada, lo sabemos. Por ahí se multó al PRI por el Pemexgate y a Los Amigos de Fox, pero yo no he percibido que se inicie al menos una revisión profunda, seria, y cuidadosa del secreto bancario, para saber al menos de dónde viene el financiamiento de las campañas. Y si esto usted lo aplica al tema de las candidaturas independientes, entonces el problema se vuelve más complicado. Parafraseando a Beatriz Paredes y a Jesús Ortega: es que esto no nos da ninguna garantía y ninguna seguridad de que los caciques van a dejar a dejar de ser caciques y que los grupos de las regiones van a dejar de seguir moviendo y removiendo todo, y asesinando presidentes municipales, comandantes y mandos medios de las corporaciones públicas, como lo han hecho en Michoacán y Guerrero, y de que el dinero proviene del crimen del mercado, como lo llaman, estará fuera de los procesos electorales.

Un gobierno comprometido y reelecto, por más logros que pudieran mostrar en obra pública, en gasto social, en la aparente seguridad ciudadana, que finalmente es seguridad vendida en Ciudad Juárez, es un espejo engañoso. Yo estaría de acuerdo con la reelección por un solo periodo para presidentes municipales y diputados locales, porque tienen periodos muy cortos para desarrollar un buen gobierno. 

CP. ¿No sería mejor un periodo de seis años, dado que si hay reelección se pasarían los primeros tres años en campaña para reelegirse?

Carlos Moyado. Tiene usted razón, en tres años, es el primer contacto con los ciudadanos para ver cómo es congruente y consistente con su discurso de campaña y sobretodo con la honestidad y la transparencia en el uso de los recursos y particularmente en el tema del gasto social, educación, salud, vivienda. Una reforma constitucional, que ampliara a seis años la administración municipal, como ya ocurre en la capital de la República con el Gobierno del Distrito Federal, podría ser más congruente, conociendo la realidad mexicana. 

CP. ¿Son malos tiempos para una propuesta de este tipo?

Carlos Moyado. Hay que ver cuántas de estas medidas que el Presidente de la República está planteando lo hace antes de que inicie un año en que habrá elecciones en los estados de la República, y este año el partido en el gobierno únicamente pudo ganar Sonora, de los ocho estados que estuvieron en disputa, entonces puede ser un distractor importante. 

CP. ¿No le ve futuro a la propuesta?

Carlos Moyado. No le veo futuro, y menos si la propuesta viene del Presidente más débil de nuestra historia contemporánea, un Presidente según Miguel Alemán, sin partido, sin equipo de operadores y acomodado y además para aprobar las reformas, esto lo tiene que hacer el Senado, la Cámara de Diputados con las dos terceras partes, con lo polarizado que está y hay que sumarle el 50 más uno de las legislaturas de los Estados que tendrían que aprobar la iniciativa constitucional. 

CP. ¿Ve afanes populistas en Felipe Calderón al hacer la propuesta?

Carlos Moyado. Definitivamente. Todas estas propuestas deben estudiarse a fondo, por ejemplo la reducción de los integrantes del Congreso es un tema muy importante, estábamos sobre representados desde que Salinas duplicó el número de senadores, habíamos estado siguiendo el modelo norteamericano de los senadores por Estado, y Salinas, tal vez en el afán de lavar las culpas de 1988 duplica el número de integrantes del Senado, y dígame qué bolsillo de contribuyentes puede soportar tal gasto, calculando  todos los sueldos, sobresueldos, bonos y emolumentos que se otorgan senadores y diputados, sin hacer una evaluación de su trabajo. 

CP. ¿Y el tema de la iniciativa ciudadana?

Carlos Moyado. Eso es bien interesante, esa figura y el plebiscito y el referéndum ya existían en la Constitución de Jalisco, pero no a nivel federal. Igual sucede con la propuesta de adicionar al 70 Constitucional para que la Suprema Corte de Justicia pueda ahora presentar iniciativas de ley en el ramo judicial, que ya existía en Jalisco, donde el Tribunal de Justicia puede generar iniciativas en el tema de la justicia, es un tema muy polémico, porque si la Suprema Corte es el último intérprete de la Constitución y la legalidad en el país, hay muchos que piensan que la Suprema Corte se convertiría en juez y parte del proceso legislativo. Va a ser difícil que se apruebe. 

CP. ¿Y el tema de las iniciativas preferentes?

Carlos Moyado. Ese sí que es muy interesante, porque permite contribuir a combatir la parálisis legislativa. Haga usted un balance, por ejemplo de las legislaturas que tienen un verdadero torrente de iniciativas, hay presidentes que han promovido hasta 60 enmiendas constitucionales, cuando hay también presidentes que no lograron que se aprobaran más de dos. En las legislaturas de algunos estados se ha dado la parálisis legislativa, toda vez que por las polarizaciones naturales y propias de las fracciones, no llegan a aprobar muchas iniciativas, y el Presidente está planteando que haya cada año por lo menos dos iniciativas preferentes, dos temas de emergencia nacional que tendrán que ser resueltos en el periodo en que sean presentados. Si la Cámara no los votara, se darían como aprobados. 

CP. ¿Los 10 puntos de propuesta del Presidente no coadyuvan en el tema de la reforma del Estado?

Carlos Moyado. Estos 10 puntos son como la puntita del iceberg, como los telegramas más notables que buscan generar elementos de aceptación y de consenso en vísperas del 2010, son temas que se encuentran  en el discurso de Roberto Madrazo, en el de Manuel López Obrador, en el de los candidatos a la Presidencia en el 2000, están en la declaración de principios de casi todos los partidos políticos. ¿Por qué hasta este momento el señor Presidente retoma este discurso que ya se venía planteando hace mucho? Es el reflejo de un presidente débil, un presidente solo, que busca caminos desesperados para cumplir con las expectativas de campaña. 

CP. ¿Le afecta al futuro de la propuesta de Calderón el haberlas presentado muy cerca de los movimientos políticos de la sucesión presidencial?

Carlos Moyado. Claro, como ya lo dijo Beatriz Paredes, va a pasar por el constituyente ordinario, y ahí tiene usted a 500 diputados, y usted sabe quién tiene la mayoría en San Lázaro, 128 senadores y las legislaturas de los Estados, donde dos terceras partes son del partido tricolor.